julio 2010


Mi amiga R me comentó que le gustaría saber si los hombres fingen en la cama, hasta esa conversación no me lo me lo había planteado, así pues me decidí saber…

El primero al que pregunté fue a mi chico; “Claro, si no te ha gustado la experiencia, es normal que digas que ha estado bien cuando no lo ha estado, nosotros también nos quedamos insatisfechos” (esto ha sido con otras amantes, no conmigo, por supuesto). Luego pregunté a dos amigos más, JJ y V, me dijeron exactamente lo mismo, que en alguna ocasión si habían fingido quedar satisfechos.

Así pues, el monopolio de fingir en la cama no es exclusivo de las mujeres. ¿El motivo? Exactamente el mismo que el nuestro, la intención de no decepcionar a la pareja. Suele presentarse esta situación cuando acceden a mantener relaciones sexuales aunque no tienen ganas, se les corta la inspiración en pleno acto, se cansan antes de que llegue el orgasmo o están agotados o preocupados. Y sí, parece que no es para nada difícil hacerle creer a una mujer que hubo un polvo aunque no haya rastros de semen.

Me he aficionado a los estudios internacionales sobre sexo y por supuesto hay un estudio estadounidense que dice que por cada 6 mujeres, hay 3 varones que simulan el clímax; incluso durante ¡el sexo oral o manual! ¿Cómo puede ser que esa señorita no se de cuenta de que no eyaculó? (otro misterio para el programa Cuarto Milenio).

Mi amigo V me comentó que es algo frecuente fingir en rolletes de una noche. Pero ¿cuándo el o la que finge tiene pareja estable? JJ me contestó “para evitar conversaciones incómodas”.

Damos por hecho que las mujeres en algún momento de nuestra vida y relaciones hemos fingido un orgasmo (yo recuerdo un par de veces que… bueno, en otro momento) y ya vemos que los hombres también fingen, a lo mejor no una eyaculación, como dicen los estudios, pero si un buen orgasmo.

Bueno, parece ser que fingir alguna vez no tiene ninguna importancia, pero es penoso que sea una rutina el fingir largo tiempo (tanto ellos como ellas) para no confesar las anteriores veces. En fin, una pena, porque en el siglo en el que vivimos es muy fácil decir: “Lo siento cariño, es que he tenido un mal día, y estoy estresadísim@ ¿lo intentamos luego?”

En estos días que solo se habla de futbol, no íbamos a ser en Los Diamantes menos, y es que navegando por este gran océano que es Internet he descubierto artículos interesantes sobre el futbol y el sexo.

Varios estudios europeos dicen que un 72% de los aficionados españoles prefieren el futbol al sexo (aunque parece ser que los suecos es un 95%, buen sistema de natalidad). Siete de cada diez hombres prefieren ver un partido de futbol antes que tener sexo.

Entiendo que sexo y fútbol están relacionados, que los jugadores son el prototipo del atractivo erótico de sobra lo sabemos, no hay más que mirar esos cuerpos atléticos, sudorosos y ligeros de ropa, ver esas campañas de publicidad de esos futbolistas adonizados para pensar en sexo… si eres mujer o gay, claro. A lo cual me da que pensar, que, si un hombre hetero y con pareja prefiere un partido de futbol antes que un buen polvo… poca chicha hay en esa relación.

Pero profundizando más en el tema, entiendo el por qué. Lo explicaré:

Con el futbol se gasta mucha energía y adrenalina, está claro que el “orgasmo golístico” supera al “climax sexual”. Y no están tan lejos el uno de otro. Cuando un hombre ve un partido por lo general está en tensión, moviéndose, acalorándose y diciendo cosas como… “Métela, métela… Asíii, Asiiii, sigue… ¡NOOOO!… ¡SÍ!… Aguanatalaaaa… ¡HUYYYY!!!” … y el ansiado gol es el ansiado orgasmo. Qué cosas.

Chicas, si es el caso de vuestro hombre, podéis hacer dos cosas, dejarle ver el partido y si gana su equipo, hacer que lo celebre con un buen polvazo… y si pierde, consolarle con un buen polvazo. Os deseo suerte.

(Para que todos nos entendamos, vamos a castellanizar la palabra “tuppersex” por “tapersex”, así será más fácil)

Soy Asesora de tapersex; ¿Qué eres qué? (una pregunta muy frecuente), que soy asesora del amor, el placer y el sexo (como bien diría mi compañera Rosi). Al principio a la mayoría  le choca la decisión que tomé de ser asesora , y la gran mayoría de esa mayoría, piensan que es una “tontería” (y los hombres son los que más lo piensan), hasta me han llegado a decir “que esto es solo porque las mujeres queremos parecer modernas, que ya está pasado de moda el ir diciendo por ahí que nos hemos liberado” ¡PERO DE DONDE SE HA ESCAPADO ESTE TÍO!, normal que esté soltero y viva con sus padres a los  40.

Os voy a explicar lo que es ser asesora de tapersex:

Siempre entras por alguna amiga. De hecho mi amiga era asesora y la hice una reunión. Al ver lo que nos divertimos, decidí probar suerte. Estudié, sopese y consulte, y al final me decidí a conseguir mi maletita (que ilusión hace tener tu propia maletita, con tantos juguetitos monos y cremitas varias, todas ricas y sabrosas). Ya con mi maleta bien repletita, me puse manos a la obra.

Los principios son duros, y piensas que podrás ir haciéndote con una cartera de clientes empezando por tus amig@s… ejem, ejem…

No es así.

Como he dicho los principios son duros, y el andar un poco tímida tampoco ayuda. Con lo cual te tienes que espabilar  y ¡Consigues tu primera reunión! Estás loca de contenta y los nervios a flor de piel, “¡mi primera vez!” “¿Cómo lo haré? ¿Comprarán mucho? ¿Conseguiré que se rían?” Has visto como se hace, SABES cómo se hace y estás preparada para ese gran día y … mi primera vez fue … COMO LA PRIMERA VEZ… corta, insatisfactoria y frustrante, aunque por suerte, como CON LA PRIMERA VEZ, no he dejado de intentarlo y ahora mis veces son muy gratificantes y otras… UAU, FANTÁSTICAS (me refiero a las reuniones, aunque lo otro también, jiji)

Recibo cursos de sexología (lo que se aprende), de Tantra (una maravilla), de juguetes eróticos (que cosas más monas), etc… Todo ello me ayuda a disfrutar más de mi sexo y a enseñar a otras, y algún otro, a disfrutar del suyo, en pareja o en solitario.

Cuando salgo de una reunión por lo general salgo contenta, feliz de haber aportado algo positivo a varias mujeres, me encanta despedirme de ellas y ver en sus caras esa sonrisa de satisfacción que llevan. Otras veces salgo encantadísima, porque son ellas las que me han aportado a mi muchas cosas. Por ejemplo, mujeres septuagenarias que han descubierto su segunda sexualidad, que ahora son capaces de disfrutar del sexo más que cuando eran jóvenes, que se han librado de estigmas sociales y, sobre todo, religiosos y que con mi ayuda se sienten vivas (yo las ayudo con cremitas y juguetitos). Y muy, muy, muy pocas veces, salgo algo escandalizada por la falta de información, por la ignorancia y las mentes cerradas de algunas personas; por suerte han estado en una de mis reuniones y esas mujeres (u hombres)  han abierto un poquito más sus mentes, eso espero.

Hablo principalmente de mujeres, porque los hombres son muy cerrados, es algo que me ha sorprendido. Durante décadas nosotras pensado que éramos  las cerradas, y  SON ELLOS. Esa es mi próxima conquista… EL HOMBRE, que habrán su mente, que descubran su sexualidad 100%, que descubran que pueden ser multiorgásmicos y un sinfín de maravillas.

Este es mi trabajo, un trabajo divertido, si, pero trabajo. No somos monitos de feria, ni estamos aquí para que los demás pasen un buen rato a nuestra costa. Estamos para informar, enseñar y disfrutar, es un trabajo gratificante en todos los sentidos. Los tapersex no son solo “pichas”, ni sado, ni para mujeres. Hay un gran catálogo de productos para la pareja, de juguetitos que ayudan a que la monotonía se vaya, para que los jóvenes aprendan y los no tan jóvenes sean tan fogosos y apasionados como en los primeros tiempos.

Hay una frase que dice: El sexo no se explica, se practica. Discrepo, primero te lo explico, te enseño y me compras… Y LUEGO LO PRÁCTICAS.