En estos días que solo se habla de futbol, no íbamos a ser en Los Diamantes menos, y es que navegando por este gran océano que es Internet he descubierto artículos interesantes sobre el futbol y el sexo.

Varios estudios europeos dicen que un 72% de los aficionados españoles prefieren el futbol al sexo (aunque parece ser que los suecos es un 95%, buen sistema de natalidad). Siete de cada diez hombres prefieren ver un partido de futbol antes que tener sexo.

Entiendo que sexo y fútbol están relacionados, que los jugadores son el prototipo del atractivo erótico de sobra lo sabemos, no hay más que mirar esos cuerpos atléticos, sudorosos y ligeros de ropa, ver esas campañas de publicidad de esos futbolistas adonizados para pensar en sexo… si eres mujer o gay, claro. A lo cual me da que pensar, que, si un hombre hetero y con pareja prefiere un partido de futbol antes que un buen polvo… poca chicha hay en esa relación.

Pero profundizando más en el tema, entiendo el por qué. Lo explicaré:

Con el futbol se gasta mucha energía y adrenalina, está claro que el “orgasmo golístico” supera al “climax sexual”. Y no están tan lejos el uno de otro. Cuando un hombre ve un partido por lo general está en tensión, moviéndose, acalorándose y diciendo cosas como… “Métela, métela… Asíii, Asiiii, sigue… ¡NOOOO!… ¡SÍ!… Aguanatalaaaa… ¡HUYYYY!!!” … y el ansiado gol es el ansiado orgasmo. Qué cosas.

Chicas, si es el caso de vuestro hombre, podéis hacer dos cosas, dejarle ver el partido y si gana su equipo, hacer que lo celebre con un buen polvazo… y si pierde, consolarle con un buen polvazo. Os deseo suerte.

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