octubre 2010



¿Habéis practicado el cibersexo?
No quiero hablar de los chats, ni quiero hablar de la adicción al sexo, ni de lo malo que puede llegar a ser, ni de que esto no es sexo… ni de esas opiniones varias que te puedes encontrar en distintas páginas de Internet.
Quiero hablar del cibersexo, otra práctica de sexo, igual de sana que la real, ya sea como algo esporádico, con una persona que no conoces personalmente o como con alguien con que mantienes una relación.
Al cibersexo se le tacha de sexo sin sexo, de masturbación en compañía, de orgasmo sin contacto… Pero es sexo, cualquier acto que implique el goce sexual, es sexo. Hace poco me decía una sexóloga que nuestra “primera vez” no es cuando tenemos el primer coito, sino cuando empezamos a tocarnos a nosotros mismos.
Gracias a todas las maravillosas tecnologías de las que disponemos (móviles con cámara, la webcam, y sobre todo Internet), nuestras relaciones están cambiando, y no hay que ver nada de malo en ello. Hay persona que han encontrado en el cibersexo más confianzas en ellas, aprovechan el anonimato que les proporciona para librarse de sus inhibiciones. Cuando alguien practica el cibersexo lo hace para poder hacer y decir libremente, sin coacciones. Estas son las relaciones ocasionales.
Luego están los/las que tienen un ciberamante, igual de satisfactorio que uno real. Se generan los mismos sentimientos que proporciona un amante real, y si te dejan supone el mismo trauma, porque no hace falta que conozcas a alguien personalmente para llegar a un grado de intimidad.
Hay quien tiene pareja estable y ciberpareja, los que están en esta situación les parece una relación muy satisfactoria porque todo se queda en un espacio virtual y la ciberinfidelidad parecerá menos transcendente.
Pero el cibersexo es un descubrimiento, una herramienta fantástica para los amantes que, sea por la cuestión que sea, no están juntos. Tu pareja vive, trabaja o está a cientos de kilómetros de ti, pero gracias al móvil, a Internet, ¡podéis echar un polvo fabuloso cada noche! Es fácil, solo hay que decir lo que deseas, sentirlo, sentir que le haces y que te hace, imaginarlo, oírlo, olerlo… y no hay kilómetros que valgan. Incluso no hace falta que ninguno esté lejos… una llamadita al trabajo, para animar un poco el día…
Esto es como el sexo telefónico, pero mejor, porque si dispones de cámara será como más cercano. El sexo es disfrute, no pongamos nada moral en ello siempre que seamos adultos responsables y haya respeto.
Ummm, me estoy acordando de… BUENO, OS DEJO QUE VOY HA HACER UNA LLAMADA…

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Pues un swinger es aquella persona con un amplio criterio que ejerce su libertad sexual. Esto incluye intercambio de pareja, sexo en grupo y todas las funciones que puedan surgir de ello. Vamos que el swinger es la persona que hace swinging, que en ingles procede del to swing que significa balancearse, y el swinger es eso, una persona que va de unos a otros, con libertad de movimiento.
El swinger puede definirse como sexo social recreativo. Es un estilo de vida donde no existe la inhibición sexual, donde las parejas son emocionalmente monógamas pero se interrelacionan sexualmente con otras parejas.
La práctica del swiging no es para cualquiera, aunque vienen de todos los niveles económicos, todas las profesiones, todas las razas y nacionalidades.
El swinging permite a una pareja que explore sentimientos sexuales y sociales, a la vez que necesidades tienen juntos. Proporciona un ambiente para alterar el rol sexual de ambos sexos. La mayoría de las mujeres casadas que están en esta actividad han entrado por un hombre en sus vidas; aunque las solteras lo encuentran una buena alternativa al salir de bares.
La actividad sexual rara vez está centrada en el orgasmo, sino en los varios actos placenteros que conducen a él. Los pezones son lugares favoritos. El sexo oral es muy popular. Cualquiera puede masturbar a otro, los vibradores son empleados y el sexo anal y el bisexualismo es muy común. Dentro de las reuniones de swinging se establecen ciertas actividades, como el exhibicionismo o el voyerismo. Está el soft swap que sólo permite besos y sexo oral y el full swap que permite el coito con alguien distinto a tu pareja.
Señoras y Señores no nos vayamos a sorprender y mucho menos a escandalizar ahora por estas actividades de pareja o grupos, que ya en época helénica estaban las Afrodísias y todos hemos oído hablar de las bacanales romanas (orgías que se hacían como culto a Baco). Y a lo largo de la historia, decenas de religiones han incluido las orgías en algún acto religioso.
Si estás interesado o interesada aquí te damos unos consejitos para “seducir” a tu pareja:
Sacar el tema con cualquier excusa, una película, algo que has leído… Una vez se abrió el tema, hablarlo a fondo, siempre en teoría…” Y sí, hipotéticamente…”. Y no guardarse ninguna duda.
Una vez abierta esa puerta, buscar información, en Internet encontrareis bastante, así como clubes, anuncios personales, anécdotas, guías, etc.… Así se tiene una idea de la gente que participa.
Y una vez conseguida la información, hay que investigar IN SITU. Hay muchos lugares apropiados, donde incluso se puede ir a mirar, para ver si te gusta. Estos lugares son muy higiénicos, tanto en el espacio del local y demás como el personal (en los baños hay una gran variedad de productos higiénicos que se pueden utilizar).
Como en todos los juegos sexuales, los límites los pone la pareja, así que no tengáis miedo en probarlo si en verdad os llama la atención. Recordad que hay fantasías que si se pueden realizar.
Está claro que en estas situaciones el refrán “Tres son multitud” no nos vale, y si sois de los que lo habéis probado, sois asiduos o tenéis intención de hacerlo nos gustaría que nos dejarais vuestro comentario (recordad que podéis poner ponéis seudónimo). La información de primera mano, siempre viene bien y ayuda a los demás a liberarse.

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