En un beso, sabrás todo lo que he callado (P. Neruda)

Besos tentadores, besos dulces, besos traidores, besos largos, besos insoportablemente cortos, besos robados, besos con lágrimas, besos salvajes, besos para callar, besos castizos… besos. Maravillosas las caricias, los abrazos… pero como los besos no hay nada igual. Quien haya dicho que “Un beso es solo un beso” es que claramente no ha sido besado como Dios manda.

Los besos son la carta de presentación para nuestro amante, la mejor forma de conocer a una persona, la puerta a la seducción, a la sensualidad. Se puede saber si una relación tiene futuro solo con un beso, en los besos sabemos si hay química en esa relación. El beso es un arte en sí mismo, en él se expresan sentimientos, emociones y pasiones.

Pero no sólo eso, un beso es muy beneficioso para nuestra salud, se ponen en movimiento 34 músculos faciales y se consumen 18 calorías y además, se activan un buen número de neuronas. Podríamos seguir describiendo los beneficios para la salud, pero los besos tienen otra importancia.

LOS BESOS NO TIENEN QUE DESAPARECER, NO DEBEN CONVERTIRSE EN ALGO MECÁNICO EN UNA RELACIÓN. ¿Hemos olvidado besar? No importa, lo que importa es recuperar la pasión de besar, si se ha perdido. Un beso apasionado puede producir tanto goce y felicidad como una noche de buen sexo.

El mejor beso es el que se da lentamente, con los ojos cerrados, porque es el más sensual y romántico. Muy por detrás el beso múltiple que empieza en la frente y pasa por la mejilla hasta llegar a los labios. Los besos con lengua apasionados son muy sexuales y, sin duda, los que tienen más fama, pero combinados con besos cortos y suaves, que son muy excitantes, y con besos húmedos en los que la lengua simplemente roza los labios, pueden ser una experiencia fuera de serie.

Según el Kamasutra, existen 30 tipos de besos (que incluyen ocho tipos de mordiscos). Y hay un secreto para un beso especial: Los tratados eróticos (Kamasutra y Shiatsu) establecen que el labio superior de la mujer es una de las zonas más erógenas de su cuerpo, incluso se hace referencia al canal nervioso que une directamente el labio superior con el clítoris. Si estimulas el labio superior de tu chica, mordiéndolo y succionándolo suavemente, mientras ella juega con tu labio inferior, es muy posible que se provoquen olas de placer para ambos.

Beso por beso; caricia por caricia… no lo olvidéis.

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