¿Habéis practicado el cibersexo?
No quiero hablar de los chats, ni quiero hablar de la adicción al sexo, ni de lo malo que puede llegar a ser, ni de que esto no es sexo… ni de esas opiniones varias que te puedes encontrar en distintas páginas de Internet.
Quiero hablar del cibersexo, otra práctica de sexo, igual de sana que la real, ya sea como algo esporádico, con una persona que no conoces personalmente o como con alguien con que mantienes una relación.
Al cibersexo se le tacha de sexo sin sexo, de masturbación en compañía, de orgasmo sin contacto… Pero es sexo, cualquier acto que implique el goce sexual, es sexo. Hace poco me decía una sexóloga que nuestra “primera vez” no es cuando tenemos el primer coito, sino cuando empezamos a tocarnos a nosotros mismos.
Gracias a todas las maravillosas tecnologías de las que disponemos (móviles con cámara, la webcam, y sobre todo Internet), nuestras relaciones están cambiando, y no hay que ver nada de malo en ello. Hay persona que han encontrado en el cibersexo más confianzas en ellas, aprovechan el anonimato que les proporciona para librarse de sus inhibiciones. Cuando alguien practica el cibersexo lo hace para poder hacer y decir libremente, sin coacciones. Estas son las relaciones ocasionales.
Luego están los/las que tienen un ciberamante, igual de satisfactorio que uno real. Se generan los mismos sentimientos que proporciona un amante real, y si te dejan supone el mismo trauma, porque no hace falta que conozcas a alguien personalmente para llegar a un grado de intimidad.
Hay quien tiene pareja estable y ciberpareja, los que están en esta situación les parece una relación muy satisfactoria porque todo se queda en un espacio virtual y la ciberinfidelidad parecerá menos transcendente.
Pero el cibersexo es un descubrimiento, una herramienta fantástica para los amantes que, sea por la cuestión que sea, no están juntos. Tu pareja vive, trabaja o está a cientos de kilómetros de ti, pero gracias al móvil, a Internet, ¡podéis echar un polvo fabuloso cada noche! Es fácil, solo hay que decir lo que deseas, sentirlo, sentir que le haces y que te hace, imaginarlo, oírlo, olerlo… y no hay kilómetros que valgan. Incluso no hace falta que ninguno esté lejos… una llamadita al trabajo, para animar un poco el día…
Esto es como el sexo telefónico, pero mejor, porque si dispones de cámara será como más cercano. El sexo es disfrute, no pongamos nada moral en ello siempre que seamos adultos responsables y haya respeto.
Ummm, me estoy acordando de… BUENO, OS DEJO QUE VOY HA HACER UNA LLAMADA…